Tres poemas a la infancia

Hoy, en mi muro de Facebook, Pedro Cuadrado, ha escrito: “Ya que aquí se habla de libros y de infancia, te dejo un poema del poeta portugués Ruy Belo, que traduje un día, con su correspondiente texto en portugués, claro.”, después ha venido Beatriz Giménez de Ory  y nos ha traído un poema de Benedetti, y, finalmente, de nuevo Pedro, ha dejado un soneto de Manuel Machado. Aquí os los traigo:

Y TODO ERA POSIBLE

Allá en mi juventud antes de haber salido
de casa de mis padres dispuesto a viajar
ya conocía yo el estruendo del mar
de páginas y páginas que ya había leído

Llegaba el mes de mayo con todo florecido
el rodillo del alba se ponía a girar
sólo había que oír al soñador hablar
de la vida tal si ésta hubiese ocurrido

Todo pasaba lejos en otra vida
y tenían las cosas siempre una salida
¿Cuándo fue? Ni yo mismo sabría contarlo

Era mío el poder que se tiene en la infancia
no existía entre yo y las cosas distancia
y era todo posible con sólo desearlo

E TUDO ERA POSSÍVEL

Na minha juventude antes de ter saído
da casa de meus pais disposto a viajar
eu conhecia já o rebentar do mar
das páginas dos livros que já tinha lido

Chegava o mês de Maio era tudo florido
o rolo das manhãs punha-se a circular
e era só ouvir o sonhador falar
da vida como se ela houvesse acontecido

E tudo se passava numa outra vida
e havia para as coisas sempre uma saída
Quando foi isso? Eu próprio o não sei dizer

Só sei que tinha o poder duma criança
Entre as coisas e mim havia vizinhança
e tudo era possível era só querer

Ruy Belo, traducción de Pedro Cuadrado.

***

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

Benedetti.

***

ALFA Y OMEGA

Cabe la vida entera en un soneto
empezado con lánguido descuido,
y, apenas iniciado, ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.

Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido,
y que se va también, ya que se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.

Maduros, a mirar a ayer tornamos
añorantes y, ansiosos, a mañana,
y así el primer terceto malgastamos.

Y cuando en el terceto último entramos,
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto… Y que nos vamos.

Manuel Machado

 

 

 

 

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